Montando los gigantes de Rondinone

Grúa industrial Kato KR101, ensamblando a los gigantes de piedra. Exposición: “Naturaleza Humana”, Museo Anahuacalli

El artista plástico suizo, Ugo Rondinone, presentará, de febrero a mayo de este año, su exposición titulada "Naturaleza Humana" en el Museo Anahuacalli. En la explanada del Museo, como si fueran vigilantes del recinto, serán colocados dos gigantes de piedra de más de seis metros de altura y 10 toneladas de peso, formadas por trozos cúbicos y rectangulares de granito. Por supuesto el ensamble de tan colosales esculturas debía ser realizado por gente capacitada y con amplia experiencia en este tipo de servicios. La trayectoria que ha tenido nuestra empresa en este rubro es amplia; desde la elevación del BMW de Roy Lichtenstein en el Palacion de Bellas Artes, hasta la colocación del mural de Siqueiros: "La Velocidad" en la nueva sede de RE sobre Av. Juarez. Todo ello fue un aliciente para que el taller Tao (encargado de las maniobras de esta exposición) decidiera contratar nuestros servicios. El primer reto fue escoger la grúa adecuada para este servicio, las piezas más pesadas a cargar eran de 2000kg; aunado a ello, la explanada donde debían ser montadas las esculturas se encuentra aproximadamente a 80cm por debajo del nivel del patio por donde debía ingresar nuestra unidad. Para dicha maniobra escogimos la grúa Kato KR101, que a demás de tener una capacidad de carga de 10ton, es muy compacta y ligera. Colocamos una rampa de madera para que la grúa descendiera hasta la explanada, y con sumo cuidado, para evitar la ruptura de los cuadros de piedra que conforman el piso del museo, fue haciendo su recorrido para colocarse en la posición indicada. Además de la grúa, fue necesario un montacargas para la elevación de personal, otra grúa con canastilla (para el mismo fin) y una centena de maniobristas para garantizar la seguridad de las maniobras. El segundo reto consistía en levantar las piezas que conformaban las piernas de los gigantes. Como es lógico, venían acostadas sobre un planchón de madera para su cuidado. Con la grúa debían ser puestas en posición vertical (es decir, de pie), para posteriormente ser elevados hasta una mesa de estructura, donde dichas piezas deberían ser colocadas sobre un planchón de metal al cual serían atornilladas. El desafío era levantar las piernas verticalmente, sin poner en riesgo la pieza con alguna posible fragmentación de la piedra. La forma en la que debía ser amarrado el segmento era de suma importancia; algunos encargados de la maniobra nos aconsejaron amarrarlas con cadenas para mayor seguridad; pero nosotros, pensando que el riesgo de erosionar la piedra es mayor si se emplean cadenas, decidimos emplear eslingas que están hechas poliéster. Comenzamos por forrar el área donde sería hecho el amarre para proteger la piedra, el amarre consistió en hacer un ahorcado de seguridad (con eslingas y grilletes) en la parte media de la pieza, y posteriormente un cinturón en la parte superior, para apretara el ahorcado y darle dirección a la hora del levantamiento.